Don Juan de Marco: el mejor amante del mundo

¿Qué es lo sagrado? ¿De qué está hecho el espíritu? ¿Por qué vale la pena vivir? ¿Por qué vale la pena morir? Éstas son las únicas preguntas que Don Juan considera importantes en la vida. Ante el silencio de su interlocutor él responde: “La respuesta a todas estas preguntas es el Amor”.

Este film estadounidense del año 1995 es un clásico entre los de su género. Producida por Francis Ford Coppola y dirigida por Jeremy Leven, consigue capturar por completo la atención del espectador desde el comienzo hasta el final.

La historia comienza con la aparición de un hombre joven interpretado porJohnny Deep que se hace llamar Don Juan DeMarco, un personaje del siglo XVII famoso por su éxito con las mujeres. Lleva un antifaz y una capa y, subido en lo alto de una estrecha cornisa de una valla publicitaria, hace saber que está esperando la llegada de Don Francisco de Silva, el hombre a manos del cual está dispuesto a morir. Ese es su destino, puesto que no puede conseguir el amor de su amada. En su lugar aparece el psiquiatra Jack Mickler, caracterizado por Marlon Brando, que para convencer al suicida de que se baje con él, le dice que es Don Octavio de Flores, el tío del hombre que busca.

El joven es internado en una clínica psiquiátrica durante un tiempo. A partir de entonces nos encontraremos con dos mundos completamente opuestos, que a medida que avance la historia, se irán acercando cada vez más.

Por una parte está el mundo de Don Juan, que afirma ser el mejor amante del mundo. Como es normal, toda la gente piensa que está como un cencerro. Pero este peculiar hombre está lleno de una pasión terriblemente contagiosa, que atrapa en su particular y maravilloso mundo de seducción a través de la magia y la fantasía. Lo cierto es que lleva la vida de un auténtico Don Juan de nuestra época, incluso es capaz de conquistar a cualquier mujer con sus bonitas palabras.

Por otra parte está la vida del doctor, una vida acomodada y hasta cierto punto aburrida, que cambia completamente al conocer a este extraño personaje. Al principio del tratamiento, el psiquiatra es escéptico y no cree ni una sola palabra de lo que le dice su paciente. Piensa que hay que medicarle, ya que sufre graves alucinaciones. No obstante, a medida que Don Juan va contándole su historia, va a ir poco a poco quedando cautivado con las narraciones que le hace el muchacho, en las que relata sus numerosas conquistas, sus fantásticas aventuras y sus peligrosos duelos. El doctor se acaba por introducir en su mundo de fantasía, y esto va a conseguir que  su vida cambie, que vuelva a sentir ilusión por las cosas del día a día.

Es así como Jack decide, a pesar de las quejas de los demás médicos, no medicar al chico. Porque nota que en su delirio Don Juan es inofensivo y que su vida es mucho más agradable que la de las personas “normales”. Es así como la relación entre el doctor y su esposa (Faye Dunaway) que era bastante monótona, comienza a mejorar y ambos empiezan a ser muy felices de nuevo. Y, en su delirio, Don Juan se encuentra con su amada. Una historia de amor que se mezcla en ocasiones con guiños de humor al espectador.

El film contiene un punto de incertidumbre,  y  es éste el que finalmente hace que nuestra imaginación vuele alrededor de todas las posibles teorías acerca de la verdadera realidad. Y sea cual sea en la que vayamos a acabar parando, resultará maravillosa. Al final, el diagnóstico del doctor es claro: “Don Juan DeMarco sufría de un romanticismo que resultaba completamente incurable, y lo que es peor, sumamente contagioso”.

Una de las críticas que se ha hecho a este film y que la describe a la perfección es la de Luis Martínez,  redactor del El País: “De pura densidad interpretativa, todo lo que figura a su alrededor queda atrapado por la particular fuerza de gravedad de Brando. Pese a estar secundado por unos muy inspirados Depp y Dunaway, todo lo que importa se llama Marlon”.

La banda sonora merece una mención aparte: el tema principal es de Michael Kamen y Bryan Adams, con la colaboración de Paco de Lucía a la guitarra. “Have You Ever Really Loved A Woman?” fue la nominada como Mejor Canción y Mejor Música en los Óscar, y Mejor Banda Sonora en los Globos de Oro de 1996.

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