La insoportable levedad del ser

Existe un película denominada La insoportable levedad del ser, que está basada en la novela homónima del escritor checo Milan Kundera. La película no deja de ser un mero intento más de sacar más provecho económico del proyecto, puesto que no aporta nada nuevo a la lectura. Es más, es equívoca y si la persona no se ha leído el libro, no llega a entender ni la cuarta parte de todo el significado de la obra de Kundera. Por tanto, hablaré de la novela, dejando un poco al lado su adaptación a la gran pantalla (llevada a cabo en 1987 por el director Philip Kaufman).

Publicada por primera vez en 1984 en París y Nueva York, “La insoportable levedad del ser” es, con diferencia, la obra más importante de Milan Kundera y una de las mejores obras que representan la crítica comunista en Europa del Este.

Es una novela de una bellísima complejidad. Una historia llena de amor, un tratado de metafísica, un comentario político, un estudio psicológico, una lección sobre el ‘kitsch’, una composición musical, es decir, una exploración estética y una meditación sobre la existencia humana. Se adentra en los pensamientos y sentimientos más profundos del ser humano, apelando tanto al corazón como a la razón, cosa que acaba por conducir a todo el que la lee al terreno de la introspección. La idea del eterno retorno, consecuencia de la influencia de Nietzsche sobre el autor, está presente a lo largo de toda la historia.

En palabras de Kundera: “Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad”.

KUNDERA

El hecho de vivir solo una vez, sin preparación previa, nos puede hacer tener muchas experiencias insoportables, pero a veces experimentamos a lo largo de nuestra existencia, sentimientos o experiencias similares, acabando casi con la misma sensación. Unas veces insoportable por lo leve, por la falta de experiencia y por no saber si estamos eligiendo bien, y otras, por lo eterno de nuestra angustia.

La grandeza de la historia radica en las particularidades que caracterizan a cada personaje. Lo que cada uno de ellos ha ido viviendo a lo largo de su vida, desde la infancia hasta el momento actual, les condiciona terriblemente a la hora de decidirse por un “amor”. El autor consigue con gran destreza, explicar el por qué de cada una de las decisiones que toman: Tomás escoge a Teresa porque busca una mujer a la que proteger, dada la necesidad que había sentido en el pasado de hacerlo por su madre, y la pena que había sentido por ella. Sin embargo, no puede evitar la necesidad de mantener al mismo tiempo relaciones de sexo con otras mujeres, como por ejemplo, Sabina, de la que más tarde hablaré.

Hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no solo distintas sino casi contradictorias. El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)”. Ésta es la cita que el libro recoge acerca de la diferencia que Tomás observa entre el amor y el sexo.

Teresa escoge a Tomás porque va buscando alguien que trate de afirmar que su cuerpo no es como el de todas las demás, porque para ella es una cosa sagrada, es aquel por el cual nuestra alma se manifiesta. Busca a Tomás porque, en un principio, ve en él la salida del escabroso mundo de su madre, que la había humillado desde pequeña, bien por auténtica envidia, al ver a su hija tan joven y bella (comparada con ella, cuyo cuerpo ya se estaba deteriorando), o por tener un objeto donde proyectar sus frustraciones, provocadas por los fracasos amorosos e infidelidades de su último esposo. Quizá por ambos motivos.

Sabina también actúa según el criterio que durante toda su vida ha seguido con sus padres, con sus dos amantes, Tomás y Franz, y con todo el mundo, ése es el criterio de la traición. Conseguir y abandonar. Tratar de buscar la libertad, la levedad. Aunque acaba reflexionando sobre lo inevitable de su conducta; creo que al final termina sintiendo el miedo de quedarse sola para siempre.

Franz, es otro personaje, completamente prendado de Sabina. El acto de abandonar a su mujer para irse corriendo con ella, en realidad, está muy relacionado con una de las clases de miradas que existen según el autor: la mirada de Franz es la más preciada, es aquélla que a su vez vive bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Él se enamoró de Sabina, y durante el resto de su vida, se comportó como si ella observase cada uno de los actos que él estaba llevando a cabo.

Durante una conversación que mantuve con un gran amigo, una reflexión sobre infinitas posibilidades de interpretación, el personaje de Teresa acabó tachado de “malvada inconsciente” ¿Una maldad inconsciente es una maldad? ¿Es culpable de sentirse ella como se sentía, con todo el daño que le causaba Tomás? ¿No es malo también Tomás, por no ser capaz de parar su deseo constante e irrefrenable de mantener relaciones sexuales con otras mujeres, a pesar de estar casado con Teresa, y de ser consciente del daño que le hacía? ¿Por qué Tomás acaba haciendo con su destino lo que Teresa desea que haga, porque la amaba o porque sentía la necesidad de protegerla para que no sufriera? ¿Y cuando ella, de repente, pide perdón a Tomás porque al final ha sido capaz de llevarle donde ella ha querido? En ese momento, ella sí que se da cuenta de que, inconscientemente, no ha dejado a Tomás la libertad para elegir su vida ¿Realmente Tomás no eligió su vida? ¿Teresa le forzó?

Es una historia que hace plantearnos demasiadas cuestiones. Pero, si paramos un poco a analizar cada personaje profundamente, al final se acaba comprendiendo el comportamiento de cada uno de ellos. O, al menos, justificándolo.
No hay que olvidar la importancia que tiene en toda la historia, sobre todo en el final, el personaje de Karenin, la perrita por la cual Teresa siente un amor incondicional. Nos lleva a pensar incluso, que Teresa estaría dispuesta a cambiar el amor que siente por Tomás, por el de esa perra, cuando llega a pensar que el amor que siente por Karenin, puede ser mejor, o incluso mayor, que el que siente por Tomás.

Quizá hay tantas clases de amores como clases de personas.

Por eso, el amor que había entre Tomás y Teresa sigue siendo amor, una clase diferente de amor, creo yo. Pero amor al fin y al cabo.

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